9.11.05



París, abril 2005. Sigue siendo una fiesta, sigue siendo una cápsula para los desolados. Sentir cómo el dinero se va entre las manos en cosas que no me importan. Y cuando me dejaron hablar sólo dije bobadas. expuse claro el mensaje, mis absurdas teorías, lo vomité todo varias veces y, como esperaba, ninguna reacción por mi parte

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