31.5.06




Veintiséis años ya.

Dos moscas que se lo montan en el suelo de mi cuarto
Me recuerdan que no me quieres.



Parecía verano, pero no. Era el calor sofocante que acompaña a la laxitud de una vida sin objetivos. Era mi cuarto desordenado desde la última vez que nos vimos, el polvo en las estanterías y las fotos del ordenador: todo eso me sacaba de quicio. 
Sin venir a cuento, empecé a recordar aquellos días en que iba al campo. Madrid no tenía tantas obras ni tanta gente y la vida se acababa con el canto de los grillos al atardecer. Me gustaba el juego de imitar animales: todos en corro y un niño en el centro imitando al animal que había sacado de una bolsa sin que los otros lo vieran. Felicidad en vasos de plástico…Sin embargo la luz era exacta, el calor sentido a través de camisetas de tirantes verde chillón volvía a mí a las dos menos cuarto de la tarde…. 


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