8.12.08



Ordenador supersónico no encuentra red. Censura copyright de motherfuckers. en el fondo no merece tanto la pena, pero lo  lo tengo de fondo mientras hago millones de tarjetas, como una loca. Dadme ruido para no concentrarme demasiado, para vivir en lo inexplicable. Sería estupendo encontrar el canal, existir en mejores condiciones que las que tengo en mi cubículo. Cansancio extremo que rebota en el espejo, donde me veo a mí misma dentro de veinte años.y un sol tremendo, señores. 
diciembre en ibaraki.

3.12.08



fumándose una cocacola junto a la máquina expendedora.Brilla el sol y el cansancio pesa más de lo habitual, ahí donde nos esperaba el coche de alquiler para llegar hasta Chiba, con las carretas de feria más tristes que haya visto jamás, con las chicas más perdidas que puedas encontrarte en una playa abandonada como aquella.
En la estación de metro donde te perdí, donde te grité hasta quedarme afónica persiguiendo motos. 

Tristeza aplastante de las nueve de la mañana, lejos de todo lo que importa, quién me iba a decir que aquél momento insignificante nunca dejaría mi memoria. Trenes bala incansables llevan almas a Shikoku. Tal vez necesite escapar al norte, ver Rusia, llenarme otra vez los ojos de algo que me impida pensar por qué siempre acabo bajo la ducha como si me hubieran dado una paliza. pórtate como un samurai, ese es el secreto. 
pero hoy no he aprendido nada y sigo tocando paredes en la oscuridad. se suceden luces de colores , palabras en cinco idiomas distintos, abrazos de compasión y también de pantalla contra el agua de ojos cansados de ver tanto. Bares, locales, restaurantes con fuentes y vistas a los rascacielos de Shinjuku.
hablaban sobre sexo humillante y pornográfico. no tenéis ni puta idea, el clan del chándal no está lejos, directos de Móstoles a la puerta del combini, globalización también del cutrerío. Tan distintos a un samurai, que nunca huye. ahí me esperan las motos, el sake servido en bambú, los semáforos, las luces de bar, gomina, botas de borrego y todo con pompones, pendientes ochenteros en la línea Yamanote, el atardecer en Yotsuya, cuánto costará el metro cuadrado en esta zona. locura insoportable en las puertas traseras de todos los karaokes de Tokyo, pérdida de control. 

sois artistas y los artistas estáis locos, nunca se sabe por dónde vais a salir. Supe que no era el hombre de mi vida al verle sentado en la cama mientras decía que jamás podría tener un trabajo con tanto riesgo de pólizas y seguros.  Cuánto tienes que aprender y yo no puedo enseñarte. Sonido de pasos en las calles de Viena, en mi película favorita aunque no sea lo que quieres oír, David Lynch de los cojones. tengo que admitir que es absurdo enfadarme, porque a los veinte minutos ya estoy bailando jazz intrigante sobre terciopelo rojo con un enano.
Volví a Shinagawa de la mano de un imbécil y, como en anteriores capítulos, supe que de nuevo claqué sobre el agua helada, a punto de romperse. No te creas que esto va a ser siempre así; llegará el cambio en unos 33 días, lo sé, porque cuando me lo propongo lo sé todo, así que mira cómo se deshace el cigarrillo de tus noches antes de que caigas en la cuenta.
Trenes de la Inquisición, saludos imperiales, imposible resumir todo lo que tengo que contarte.

8.10.08




Cuando el Mundo se dio la vuelta yo estaba nadando. Lo recuerdo bien, era mi décimo largo en la piscina olímpica y al sacar la cabeza no encontré el reloj en la pared, sino la inmensa cristalera que estaba justo al otro lado. Nadie parecía haberse dado cuenta, los niños seguían gritando en la clase de natación, la chica esquelética daba débiles brazadas, luchando por llegar al final de la calle. La atmósfera era extraña, me sentí confusa y mareada, pero decidí seguir nadando. Aparentemente todo seguía su curso normal, una pareja hablaba en voz baja en la sauna. Por más que buscara evidencias, no encontré ninguna, tan sólo una sensación incómoda por el eco de las voces en aquel recinto enorme. Una vez salí fuera, ya vestida, miré por última vez al mostrador y entonces supe que no era una sensación mía. Allí había un hombre mayor, con camisa de cuadros y pelo blanco, lleno de arrugas, las manos estiradas como para una inspección de uñas limpias. Me sonrió ampliamente y me llamó con sus ojos brillantes. “Otra vuelta de tuerca” me dijo “Esta vez ha sido grande, ¿verdad?”. No supe qué contestar, pero sentí alivio. Asentí con una sonrisa extraña y salí fuera para ver cómo moría la tarde en esta nueva realidad.
Ya en mi cuarto traté de terminar las traducciones sin demasiado éxito, no podía concentrar mi atención y sentí un cansancio extremo. Decidí acostarme sin cenar y hacer un esfuerzo titánico por ponerme el pijama y arrastrarme entre las sábanas, que resultaron más suaves y reconfortantes que nunca.
A la mañana siguiente todo parecía normal, se oían pájaros junto al lago, el ruido de mis compañeras de residencia, nada extraño, casi ni me acordaba del día anterior.
Me di cuenta cuando masticaba los cereales de costumbre, algo había cambiado dentro, lo que había venido a buscar ya no estaba, ni siquiera podía recordar de qué se trataba (...)

29.9.08

one more cup of coffee for the road




Nikko es uno de los mejores recuerdos que tengo de mi otoño japonés. Fue tal vez el único que quiero guardar en la memoria, con las hojas rojas, el olor a frío junto al lago, un templo abandonado. Hoy la atmósfera es exacta a la de aquel día, pero con más sol. Se acaba el año fiscal y los nativos se mueven como hormigas, actividad frenética hasta la media noche. El club de baile en el gimnasio ruinoso, mi sorprendente avance. Me subo a la máquina de steps, que hace un ruido espantoso, pero sólo oigo la música. 

8.9.08

I´m doing well





overdosis circular y aumento de la paranoia, un tiempo estupendo.
se nota el cansancio extremo al mover el pincel a las 14.20 horas
taisetsuna hanashi en el zulo lleno de libros
durante la clase pienso que mi profesor tiene rasgos femeninos, la cara redonda.
Su corte de pelo es limpio y útil, japonés.
Carece de toda gracia.
El ventilador intercede en mi campo de visión.

3.9.08







los yukatas y telas floreadas me salen por los ojos, los vagones de tren iluminados por el sol de las tres de la tarde, la llegada del tifón, del terremoto y de godzilla.
agua traída del Fuji me mira desde mi escritorio de hierro, en este ambiente de prisión kosovar. y odio-odio suena la música y no se acaban los caminos.
Se abre el telón

26.8.08

tu n'as rien vu à Hiroshima





He estado en el museo donde guardan relojes detenidos a las 8.15 de la mañana junto a letreros de Enola Gay y obentos chamuscados igual que las pieles de los muertos. He visto una sombra atrapada para siempre en un muro de cemento y pajaritas de papel para Sadako, que pasó diez años en hospitales.
Los cuatro kilómetros de bomba atómica me han estallado en el estómago y he salido a la calle de las escuelas arrasadas y caras japonesas que son las mismas que hace sesenta años.
Pensando en una conversación de karaoke y sin llegar a una conclusión satisfactoria.
tengo una llave pero no sé cómo usarla.

8.8.08

Ise




Cuatro meses desde que pisé esta isla han pasado en nebulosa, millones de imágenes y caras nuevas. Del frío insoportable al calor sedante contra el que no puedes hacer nada; de los cerezos en flor a las playas de Okinawa. 


Sonidos que aprendes a repetir con sonrisas de puro nerviosismo, sin saber a dónde te llevan los trenes, agarrándote a cualquiera por miedo a caer en el balanceo del terremoto. 

Me pongo en el lugar de los demás, estornuda la parte de atrás del cerebro. 
en las noches en que pienso que es demasiado tarde, me pregunto cuándo aprenderé a mover mis propios hilos. Siempre ahora es el momento, enfermedades ficticias que retrasan el arranque, estrés innecesario.
ciclos interminables en los que el verano es bienvenido como época de cambios, cuando aprendí a navegar barcos, a resolver ecuaciones de matemáticas, a buscar trabajo temporal. 
Todo sucede en verano, igual que estas líneas idiotas que no dicen nada. Dejar que se vaya en una última llamada de teléfono porque no hay nada que decir.
En el octavo día del octavo verano, mirar la palma de mis manos y abrir por fin los ojos.

29.7.08





en el acuario boqueaba la cría de manta raya.
por la noche, fuegos artificiales que prometían acabar con tantas ganas de matar.

21.7.08

salta la rana



sol en el balcón con música de cigarras. no se oyen cuervos junto a la laguna. carreteras solitarias y brisa de ventilador en un orden total que acompaña las determinaciones para el nuevo cambio.
se esfuerza en olvidar todos los ojos que la miraron alguna vez. Justo en el sueño que precede al despertar se ve a sí misma muerta, desnucada en las escaleras sobre un charco de sangre. Llovía y un grupo de estudiantes se acercaba a ver. desaparece todo lo demás, salta la rana.

17.7.08

say no more






valientes soldados que entierran el hacha de guerra y cuelgan los penachos. asaltadores de caminos, samurais viejos sin fuelle, es hora del saludo último.


¿es posible que todo haya sucedido tan rápido? en esta realidad de semanas relámpago no se pueden contar las horas con dedos quebrados: pasan a penas sin hacer ruido mientras se acumulan lavadoras y se acaba el papel higiénico.

13.7.08

la pecera




una habitación desordenada y sin ventilador. Suena alguna canción amable de Adam Green mientras bebe café frío de conbini y mira toda la ropa que está tirada en el suelo como la única prueba de las últimas dos semanas. 

desde la primera cita inocente en la estación hasta la última noche de confesiones a medias, un breve repaso, que resulta decepcionante por corto, por falta de color.
 ahí quedan los aviones y las habitaciones de hotel. La enorme pecera al norte de la isla viendo ondear a las rayas. Luego Tokyo, que también es una pecera, esta vez alegre por el calor que se siente al callejear en moto y por los amigos cansados, sonrientes que se quedan un rato más . Cante de cádiz-mogollón en nocturnidades extrañas que hablan de la luna reflejada en el mar oscuro. Cierro los cajones, centro las figuras.

10.7.08

Baby got new shoes




mañanas azules de aceite de motor para presentir el calor a asfalto derretido que traerán los días. 



mi primer verano al otro lado brilla en playas alejadas del tiempo y los calendarios.  no hay maletas suficientes para tanta carga.
rumor de palmeras-cocodrilo contra las llamadas de teléfono y tu vida cutre de pieles imperfectas.

3.7.08



lo inesperado en tugurios tabehodai, castillos en el aire y cada vez mejor. decisión inquebrantable mientras sueño con mónica bellucci en bares de techos bajos.

13.6.08

abbandonatti



tarjetas sin rostro llegadas de mi ciudad natal, el rector de una prestigiosa universidad, un zapatero, un dentista, amigos de conocidos, ojos tristes y oscuros, agujeros por los que colarse.
salto en espiral con un billete gratis a Duwait para ver la nieve artificial que han puesto en medio del desierto. viajes a Egipto para fumar haschis y volver a casa, a comer como en casa, a recuperar las llaves y las maletas.
Cactus de Almería directos al lóbulo frontal en diapositivas medio formato y cámaras antiguas.
clases de karate para ancianos, demasiado estrafalario este paso lateral para fundar un restaurante imaginario junto al taller de motos, con accesorios y engranajes para cincuentones japoneses, con zumos para las jovencitas que se ríen insoportables con sus encajes y zapatos de charol.
sonrisa pintada ante la imposibilidad de huir a la francesa, trescientos libros de texto y millones de yenes en mis manos vacías que han conducido coches alquilados por riscos sin farolas a las dos de la mañana a ritmo de wadaiko-ventrículo con la sangre más caliente que nunca.

8.6.08

boys don't cry





mira cómo se gastan los zapatos, cómo queman las plantas las noches.

mira cómo se mastican cigarrillos en la puerta del hotel, cómo se comen el bolso las hormigas, cómo cuelgan los teléfonos, encienden velas, empieza a llover.

5.6.08

after the earthquake




temporada de lluvias en el tugurio coreano de gatos gordos que se comen todo el natto-arigato.
fumar sin buscar el cenicero a la luz de la pantalla solitaria porque está todo por hacer.
taburetes viejos para los pies vendados, puertas mágicas que se cierran sin llave gracias al bloqueo mental más absoluto.

31.5.08

the killing moon



se siente el centro desde el ombligo en las noches rojas de rodillas y demás articulaciones,se oye la risa en habitaciones sucias sin llave para entrar ,recuerdos en los trenes y en la lluvia que encargué para mi cumpleaños.

26.5.08

Letter from Hell



se pierde el control en pequeños restaurantes atestados de caras conocidas. Perturbada y transparente, sigue sin encontrar la salida del infierno, así que decide vivir en él y sonríe y se baña en vino y bebidas energéticas bajo el sudor y la lluvia, todo agua. coge un taxi a las 5.35 a.m., con esa luz cegadora que sólo se ve en Tokio a esas horas y escucha a un retrasado mental hablar mal inglés con otra desconocida a la que se quiere llevar al catre. sonríe, sobria esta vez, bajo el sudor y la lluvia, porque ha decidido sobrevivir en el infierno a toda costa,cueste lo que cueste.porque le importa una mierda estar rodeada de gentuza, porque ignora el odio que despiertan las frases sobre pezones oscuros del gordo cabrón, al que desea el peor de los destinos. pero el agua, el verano, el infierno.

21.5.08

Yokohama






reunión de mujeres suicidas en el barrio chino, ladrones de bicicletas y coleccionistas de tinta. 
se habla de la extinción de los conejos de las Ryû kyû entre la nube de vapor que sale de las cocinas mugrientas de todos esos restaurantes con mesas sucias y restos de borracheras mitológicas. 
callejones sin salida, cul de sac. el rojo destaca más a la luz de estas farolas fantasmales que dibujan sombras en el rostro de las putas. 
y henri escribe sobre árboles raquíticos y la manía de esta raza por retocarlo todo, logrando una imitación perfectamente artificial.

24.4.08

walk like you own it




musica para el Apocalipsis en un restaurante chino
tu tristeza habla por mis ojos
luna amarilla sobre la laguna

13.4.08




this is me on top of you





(pulp)






mi malaka-radar infalible desde un piso 53
te mira y escucha las mismas frases una y otra vez. 

cuánto imbécil suelto hay en esta ciudad.

japonica






esta soy yo en la plaza solitaria bajo la lluvia de las ocho de la tarde, frente al laberinto de edificios ruinosos que no me miran. 
esta soy yo en un aislamiento parcial pero efectivo. 
esta soy yo disolviendo todo el odio que despierta tu espíritu grasiento, en una dimensión desconocida pero mejor que la que me enseñaste.
tan cerca pero tan lejos.

21.3.08

smoke rings





“when your heart's on fire, You must realize, Smoke gets in your eyes”

(the platters) 



Cortinas de acero y telones de humo en mis sueños bolcheviques de orgullosos mostachos. La sombra que aún planea en el techo de mi cuarto extiende su viscosidad por última vez. Espero que tarde en encontrarme. Para entonces, sólo quedarán las cenizas de este campo de concentración que ha sido mi pesadilla a las 2.30 de cada madrugada.


26.2.08

viaje al fin de la noche


fue entonces cuando nos pusimos los abrigos viejos y las botas de suelas gastadas, cuando las corbatas y los puros que llenaban el salón de invitados nos dieron igual, porque lo importante era el mar de canapés expuesto con primor y alegría en uno de los laterales. 


Me diste un palillo con la mayor naturalidad del mundo, como si nos pasáramos la vida en fiestas a las que no habíamos sido invitados. (...)

21.2.08

neurotóxico





El cerebro trabaja a tiempo parcial entre recuerdos mal guardados y visiones idealizadas de un futuro bajo cero. mientras, el completo desconocido con su carga puramente humana, cambia de tren en la estación habitual. Piensa en deberes y responsabilidades, en el dinero que le queda, en el sexo. Tal vez (hoy es un buen día), divague sobre otros asuntos; libros y noticias de periódico; su antigua casa; las tostadas con mantequilla de un desayuno perdido en el tiempo. Aunque siente cierta incomodidad en la boca del estómago, logra en el último momento reprimir el impulso a bajar del vagón y empezar a gritar como un loco.

11.2.08

broken back girl






Recuerdo pedir un transformador
Recuerdo el aire caliente del secador a las 6.00 de la mañana
Y los adoquines llenos de sol en una calle silenciosa

18.1.08

masticando ortigas



Ahora que necesito más que nunca una máquina del tiempo. 
Ahora que nada tiene sentido y que me paso el día masticando ortigas, compruebo cómo las ratas de tu cerebro se han comido el mío sin yo quererlo para darme un alma de heroinómana con la carne de gallina. 


I hope my pony knows the way back home.