26.8.08

tu n'as rien vu à Hiroshima





He estado en el museo donde guardan relojes detenidos a las 8.15 de la mañana junto a letreros de Enola Gay y obentos chamuscados igual que las pieles de los muertos. He visto una sombra atrapada para siempre en un muro de cemento y pajaritas de papel para Sadako, que pasó diez años en hospitales.
Los cuatro kilómetros de bomba atómica me han estallado en el estómago y he salido a la calle de las escuelas arrasadas y caras japonesas que son las mismas que hace sesenta años.
Pensando en una conversación de karaoke y sin llegar a una conclusión satisfactoria.
tengo una llave pero no sé cómo usarla.

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