29.9.08

one more cup of coffee for the road




Nikko es uno de los mejores recuerdos que tengo de mi otoño japonés. Fue tal vez el único que quiero guardar en la memoria, con las hojas rojas, el olor a frío junto al lago, un templo abandonado. Hoy la atmósfera es exacta a la de aquel día, pero con más sol. Se acaba el año fiscal y los nativos se mueven como hormigas, actividad frenética hasta la media noche. El club de baile en el gimnasio ruinoso, mi sorprendente avance. Me subo a la máquina de steps, que hace un ruido espantoso, pero sólo oigo la música. 

8.9.08

I´m doing well





overdosis circular y aumento de la paranoia, un tiempo estupendo.
se nota el cansancio extremo al mover el pincel a las 14.20 horas
taisetsuna hanashi en el zulo lleno de libros
durante la clase pienso que mi profesor tiene rasgos femeninos, la cara redonda.
Su corte de pelo es limpio y útil, japonés.
Carece de toda gracia.
El ventilador intercede en mi campo de visión.

3.9.08







los yukatas y telas floreadas me salen por los ojos, los vagones de tren iluminados por el sol de las tres de la tarde, la llegada del tifón, del terremoto y de godzilla.
agua traída del Fuji me mira desde mi escritorio de hierro, en este ambiente de prisión kosovar. y odio-odio suena la música y no se acaban los caminos.
Se abre el telón