29.9.08

one more cup of coffee for the road




Nikko es uno de los mejores recuerdos que tengo de mi otoño japonés. Fue tal vez el único que quiero guardar en la memoria, con las hojas rojas, el olor a frío junto al lago, un templo abandonado. Hoy la atmósfera es exacta a la de aquel día, pero con más sol. Se acaba el año fiscal y los nativos se mueven como hormigas, actividad frenética hasta la media noche. El club de baile en el gimnasio ruinoso, mi sorprendente avance. Me subo a la máquina de steps, que hace un ruido espantoso, pero sólo oigo la música. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario