19.12.09


































“(...) Il pleurait des larmes de fourmi aux vitres de l’autobus, cela montait, montait dans la poussière d’eau de décembre qui tombait sur tout, les trottoirs, les gens rares, la Reine Victoria debout sans nez à un carrefour, les cyprès, les maisons, les tournants, les inquiétudes secrètes d’alors, et quelqu’un dans la boîte cahotante sifflet bas un air d’avant la nuit, une chanson qui me faisait dresser l’oreille...”

(Aragon, 1968)







Como los niños encerrados que quieren salir a jugar, miro la lluvia desde la ventana. sonido de teledrama un domingo a las 15.30, potaje, próximas visitas al zoo.Descansar segura al rumor de una lengua extranjera, la nueva casa, paseos hasta Akasaka que arrasan con los recuerdos más tristes del mundo. Nuevas caras, nuevos dientes que muerden el vacío de las noches, tan fugaces que tengo que dormir todo el día.

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