24.3.10



Llueve sin parar, resopla el viento en las ventanas. Esta pérdida de tiempo, este dolor sin causa o con causas tan antiguas que no queda un sólo recuerdo sin amarillear; revistas viejas que por mí pueden quemarse en la hoguera, como la tesis de aquél calvo que controlaba la carne en la barbacoa del pasado domingo y luego todos saltamos sobre las llamas purificadoras, como indios, como críos en un campamento. 
Estas ganas de romper vasos como una loca, de gritarte hasta que te quedes sordo, de correr a la velocidad de la luz. 
This is hardcore. 

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