1.4.10



“urge sobrevivir, te mereces un novio poeta”
Doce del mediodía, salón de actos. Los alegres graduados enseñan los dientes, chicas en hakama con bolsitos presentan a sus papás entre la multitud. Sin saludar al maltratador venezolano, me despido de los antiguos veteranos y me abro paso entre las familias trajeadas. Anestesia o asimilación, no lo sé, pero hoy no me emocionan los aplausos comunes, ni el mar de paraguas y sonrisas que encuentro en el patio. Ocho horas más tarde, una mueca de deprecio en el pasillo del bar; hipocresía en las esquinas, igual que en los viejos tiempos, cuando lloraba sin consuelo por la M-30. Voy a hablar de películas rodadas en 1992, de la voz grave de Scarlett Johanson y de lo acertadas que son algunas producciones en la industria musical norteamericana. Hablo por los codos hasta que me duele la cabeza, no puedo parar este torrente de statements que no significan nada,  pero que llenan el vacío del estómago como una mala comida después de caminar tres días por el desierto. Por eso, cuando nos damos la espalda, pienso que no hay nada que pueda hacer mas que reírme por las noches de esta vida tan intensa al otro lado. 

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