31.5.10

equilibrios para no caerse




Verde fulgurante desde el balcón donde me perdía en los delirios de grandeza de poetas malheridos y pinturas con soplete: fuegos ardiendo en el corazón de todos los hombres que, confundidos hasta el tuétano, no encuentran anclas ni agallas que alivien su esquizofrenia.
Está a punto de llover; algodón en el cerebro y patillas pelirrojas para todos mis príncipes azul-klein, que llegarán sin poesías ni promesas al palacio desordenado.

No hay comentarios:

Publicar un comentario