31.7.10


Después de viajar un día entero, leer varias páginas y beber algunas copas de vino mientras contemplo con cara de boba a los hijos rubios de los soldados norteamericanos, desembarco en la noche de la iguana con sus calles de fuego y falta de aire.
Imposible ordenar los recuerdos aplastados por el paso de los años. Desde la terraza con moqueta, te siento más lejos que nunca, a pesar de que te dieras la vuelta; romances científicos que pierden gas.
Aún nos quedan los museos , aún podemos arrastrar los pies por calles donde antes todo era tristeza.
Tal vez en invierno, me digo en un intento por salvar la oportunidad para otra vuelta de tuerca.

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