5.2.11

at the hope in Taiwan












El bar de salsa en el que hubo que integrarse, el odio en la mirada de aquél grupo de venezolanos, let's grab a taxi, pero hacía tanto frío en la pensión que no sirvió de nada ir a las aguas termales sin secador por aquello de probemos algo nuevo. Pero los mercadillos nocturnos y la mejor azotea de Taipei, dejando a un lado los misticismos tántricos, alegraron el viaje por esta isla tan sufrida en su Historia (give-us-free).  En el invierno en que descubrí a Violencia Rivas y el fracaso en el flirteo ocasional,obtuve un master en femineidad y un cambio notable hacia la inestabilidad del terremoto. Nunca me he sentido mejor a las siete de la mañana. 

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