12.4.11

Rojo libanés













un vollswagen con luna en el techo y música para escuchar durante tres días de manera ininterrumpida que, sin embargo, sólo se usa para ir de una casa a otra en trayectos de quince minutos, incluida la parada obligatoria en el garaje de mamá, donde esperan las bolsas llenas de berenjenas, botellas de vino y cerveza, tabaco, arroz y puré de patatas. 
Pero es mejor pedir fast-food , jugar semanas enteras a la wii y fumar sin descanso. 
Impulsos y medicación con taquicardia, da lo mismo, ya que una vez comes en Milos, el resto te importa poco y no oyes la música en vivo por la que has pagado un millón de dólares. Luego, el verano de cinco meses en Beirut, las playas, la familia. 
Here we are, children of the revolution, con la seguridad de que si no es en un psiquiátrico, podremos seguir conduciendo el coche y viendo miles de películas, sin que falte de nada, ni mapas, ni tiempo, ni ciudades

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