4.7.11

las palmeras








el calor de las calles de Singapur, los cielos planos, la mezquita y las palmeras. 
Otra vez es verano y no me reconozco a mí misma cuando le grito a Ioao que no me conteste de mala manera con lo de si pedimos o no  dorinku baa en el dichoso karaoke con barco. 
A estas alturas me dan igual tus tabehodai koreanos, tus putas en celo. 
Llevar los tatuajes con orgullo cuando por fin he recuperado mi honor en piscinas llenas de ancianos y largas horas en bicicleta. 

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