18.7.11

axones serotoninérgicos









Así, como el día y la noche, el verano y el invierno, la alegría y la calvicie prominente, vivo un nuevo episodio de extravagancia solitaria en las calles de Tsukuba. 
Dolina decía que hicieras algo digno con tus humillaciones y no sé si esto vale  o si se trata simplemente de un desahogo quejumbroso al no haber podido leer acertadamente lo que L. Alcopley le escribía a unos hombres jóvenes y japoneses en 1952. Era mayo y la beat generation ya hablaba de colinas radioactivas en sueños de peyote. Casi sesenta años más tarde, la situación es la misma, pero sin necesidad de estupefacientes. 

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