13.10.14

夫婦岩





Al llegar al santuario vimos las rocas casadas pero, queriéndonos acercar para hacer la foto que todo el mundo hace, nos tragó una ola, como si fuese la interpretación literal de la canción más famosa de Rocío Jurado. La representación del amor mitológico nos tragó en forma de ola y volvimos en taxi a la casa que olía a tatami recién estrenado.
De camino pudimos observar cómo toda la región muere a las cinco, dejando sus parques recreativos de ninjas más solitarios que nunca. Alguna máquina expendedora zumba como si fuese un loco hablando solo.
Aquella noche, me despertó el tifón a las 4:30 de la mañana

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