9.10.14

Ise







Finalizada la 62ª reconstrucción del Santuario, los paseos de piedras del Naiku se presentaban abarrotados de turistas japoneses. Era de esperar, siendo sábado a las tres de la tarde. Pudimos encontrar algún rincón tranquilo donde rezaba solitario un hombre de negocios agradecido por el éxito de algún proyecto . Tal vez fuera algo más personal, relacionado con su hija pequeña. Esto se me ocurría después de arrastrar la maleta por Oharaimachi, llena de puestos de comida y chucherías para abuelas y nietos que todo lo querían comprar. Palmadas de agradecimiento y bienvenida el día antes del tifón.

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