23.11.14

1200





A diferencia de otras zonas turísticas, como el bosque de bambú de Arashiyama o el conocido Pabellón de Oro, este lugar  descansa solitario entre sombras de arce japonés. Acompañados por tres turistas más, estuvimos una media hora observando las caras sonrientes talladas en piedra de los 1200 rakan que allí habitan. 
Fui muy feliz en este lugar y también en el pequeño autobusito que nos llevó hasta ahí. Viendo semejante bosque a pleno sol, Kioto, por primera vez en mi vida, me parecía un lugar agradable. 

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