7.11.14

伏見稲荷大社




Un poco renqueantes con nuestro catarro a cuestas comenzó a llover en la montaña de los miles de torii (no pude contarlos) del templo de Futami Inari, que justo cumplia 1303 años.
Después de escuchar mentalmente las plegarias de los comerciantes y de dar las gracias por el arroz, los kitsune sonrientes prometían guardar bajo llave los tesoros más preciados. Más tarde, ya en los puestos cercanos a la estación comimos senbei con inmensa satisfacción y sonrisas de cansancio.

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