15.12.14

William



¿Y me iba a olvidar de ti? ¡Atrás, perro! ¡Forzoso te será oírme! ¡Si el Cielo te reserva calamidades tan horribles que sobrepujen a las que imploro para ti, ¡oh!, que las retenga hasta que maduren tus pecados y arroje entonces sobre ti su indignación, perturbador de la paz del mísero universo! ¡Que el gusano de la conciencia roa sin descanso en tu alma! ¡Que mientras vivas, tus amigos te sean sospechosos de traidores y tengas a los traidores más pérfidos por tus mejores amigos! ¡Que jamás cierre el sueño tus aviesos ojos, a no ser para que una horrorosa pesadilla te espante con un infierno de horrendos demonios! ¡Desfigurado por el espíritu del mal, aborto, cerdo, devastador, sellado al nacer para esclavo de la Naturaleza e hijo del Averno!¡Oprobio del vientre pesado de tu madre! ¡Engendro aborrecido de los riñones de tu padre!¡Andrajo del honor! ¡Te detesto!


Reina Margarita en Ricardo III. William Shakespeare 



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