19.1.15

terror en el ultramarinos



Es extraño oír a alguien con claro acento español hablar en inglés sobre el qué comprar para la cena en un supermercado bien pero del extrarradio. Así que, después de mirar un poco más los trozos de calabaza, ya que tuve que tirar los últimos porque les salieron moho, decidí girarme para ver sólo el cogote de quien estaba contando estas cosas. Tardé unos treinta segundos en darme cuenta de que sabía quién era y mi primera reacción fue darme la vuelta.
Así es, a veces coincidimos en el espacio-tiempo con gente inesperada que te arrastra a un viaje hacia atrás causante del estado semi hipnótico en el que entras justo en el momento de llegar a la sección de congelados.

Por eso, ahora soy más considerada con las personas que caminan como zombies por el pasillo de las salsas de tomate. Quién sabe lo que ronda por sus cabezas en estos misteriosos lugares que acabaron con los ultramarinos y donde todo es blanco halógeno, con colores psicodélicos en los estantes de los detergentes y acompañado por una música animada que incita al trance.

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